domingo, 25 de marzo de 2012

Monstruos

Los monstruos se esconden siempre en lugares oscuros. De noche, me da miedo acercarme al garaje cuando la puerta queda abierta. Imagino que hay muchos monstruos y que son los seres más horribles del planeta.

Nunca había visto a un monstruo en persona, hasta ayer. Sé por las películas que siempre andan en lugares oscuros como el garaje de casa. También sé que asustan a la gente buena y que algunos causan mucho daño. Es lo único que me preocupa. Pero como nunca me hicieron nada, puede que los monstruos de mi garaje no sean tan malos como se los muestra en la tele. Puede que se oculten para que no veamos su fealdad. O que pasen frío en la calle y aprovechen la noche, mientras todos dormimos, para colarse y dormir calentitos, en un garaje, sin molestar a nadie. 

Como no podía dejar de pensar en ellos, quería saber si eran buenos o malos, se me ocurrió una idea.

Hace algunas noches empecé a sacar el colchón que hay debajo de mi cama, con una almohada y dos frazadas, por si alguno se quedaba sin espacio allá y quería dormir cómodo. Pero en la puerta pegué un cartelito con dos reglas. Para entrar, debían esperar a que yo estuviese dormido. Y tenían que irse antes de que mamá me despertara para ir a la escuela.

Anoche casi no dormí. Por curiosidad. Si algún monstruo estaba visitando mi pieza, quería saber cómo era. Cuando me acosté me hice el dormido, pero mantuve los ojos bien abiertos. Así estuve un rato larguísimo y no pasaba nada. Me aburría mucho. Ni sé qué hora sería cuando lo vi. Parecía una sombra bajita asomada en la puerta. Me moví un poco para ver mejor y la sombra se fue. Dí un salto y fui corriendo hasta la puerta. Ya se había perdido en la oscuridad de las escaleras. Volví a la cama y pensé que el monstruo podía tener visión nocturna. Descubrió que yo estaba despierto y se fue. Tan respetuoso, no quiso romper las reglas del cartelito.

1 comentario:

Anónimo dijo...

quizá fue un fantasma, pero ¿Qué es un fantasma?, preguntó Stephen.
Un hombre que se ha desvanecido
hasta ser impalpable, por muerte, por
ausencia, por cambio de costumbres. Tendria que saber si estos amigables seres forman parte de los monstruos. O quiza no fue uno de los de la cochera, talvez haya sido algunos de los monstruos que habitan en nosotros.