viernes, 31 de octubre de 2014

Ego Maslíah, el narrador y la realidad

Desperté sobresaltado. Había soñado que Luis, mi amigo de toda la vida, moría atropellado por un elefante. Yo estaba en un banco de plaza, intentando seducir a una hermosa mujer, cuando el siniestro aconteció entre los árboles, a pocos metros. Los dos nos levantamos de un salto y corrimos. Había olor a nafta y el elefante se prendió fuego. El árabe que lo piloteaba, a los gritos, con su turbante en llamas y una espada en la mano, se arrojó hacia un costado. Rodó y se puso en guardia. Desde su lugar amenazaba a todo el que intentara acercarse. Y el pobre Luis yacía sobre una hilera de pensamientos amarillos. Apenas si se movía, hasta que el elefante explotó. La llamarada fue enorme y se llevó la imagen.
Retorné a la oscuridad y al silencio de la pieza. Por las hendijas de la persiana entraba la luz flaca y anaranjada de la calle. Perdí a la mujer del sueño y Luis debe estar quién sabe dónde. Por un instante se me ocurrió llamarlo, pero... mejor no. Mejor me doy vuelta y sigo durmiendo.
¿Por qué tuvo que terminar así? Ni siquiera pude saber su nombre. Quizás...

jueves, 30 de octubre de 2014

Ego Maslíah, el observador sin tiempo

No eran una pareja feliz, claro, pero habían pasado setenta y cuatro años juntos. "¿Quién es feliz?", decía el viejo. "Tengo noventa y dos pirulos, ¿me voy a separar ahora?"
¿Qué habrá ocurrido en todo ese tiempo? ¿Qué habrán vivido y reflexionado esos dos muchachos que ahora se arrugan en la vereda, con sus reposeras y el mate al atardecer?
Ah... qué locura pensarlo, ¿no? Más vale detenerse en este punto y dedicarse a vivir. No sea cosa que el tiempo nos sorprenda de un día para el otro ahí sentados, respirando apenas, y viendo a la gente que pasa, como la vida, por delante de nuestras narices y alejándose cada vez más.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Una aproximación al lenguaje

—¡Jaaaaaaaaa jaaraajajaaa jajaaaja!
—¿De qué te reís?
—No me estaba riendo.
—¿Y entonces qué eran esos gritos?
—Estoy inventando un idioma.
—Vos estás loco.
Pasaron un instante en silencio.
—¡Jaaaaaaa jaaararajaja jajjjrarajaa!
—A ver... ¿y eso qué significaría?
—Que sos un pelotudo que se cree todo lo que le dicen.

viernes, 24 de octubre de 2014

Ego Maslíah, el narrador etnocéntrico

Estaban los extraterrestres Chimi y Changa, sentados mirando la enorme luna.(Y nótese que digo "extraterrestres", porque el punto de vista del narrador es de un terrestre y, para los terrestres, los extraterrestres son entes más bien apátridas, desarraigados, sin identidad ni buenas costumbres. De lo contrario serían señores marcianos, plutonianos, solanos, o cualquier otro ano que se les ocurra).
Y bueno, en definitiva no pasó nada con Chimi y Changa. Eran una excusa para hablar un poco del narrador, es decir, de mí. Quizá fueron felices, o pudieron ser exterminados por la humanidad en una expedición cualquiera. Saludos, terrícolas.

jueves, 23 de octubre de 2014

Sexo

—Maestro, ¿por qué cree que los escritores modernos abordan tanto la temática del sexo?
—Porque no se les para.
—¿Y cómo explica el caso de las escritoras?
—Es evidente, nunca se les paró.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Medicina futurista

¡Doctor, doctor! Tengo una duda, no sé si soy hombre o mujer.
—No se preocupe, engendro. Es lo más normal.

jueves, 2 de octubre de 2014

La ventana

La luz amarilla caía directamente sobre el cuerpo de la mujer, que yacía junto a la cama, boca abajo, salpicada de vidrios espejados. Había una pistola en su mano derecha y un charco de sangre en torno a su cabeza. Tenía puesto un vestido negro y medias oscuras que le cubrían hasta los muslos. Al pie de la cama, donde las cortinas ondulaban como fantasmas, relucía un par de zapatos de taco alto dispuestos con absurda prolijidad. Por la ventana se colaba el invierno y una humareda que olía a pollo asado con chimichurri.