jueves, 30 de octubre de 2014

Ego Maslíah, el observador sin tiempo

No eran una pareja feliz, claro, pero habían pasado setenta y cuatro años juntos. "¿Quién es feliz?", decía el viejo. "Tengo noventa y dos pirulos, ¿me voy a separar ahora?"
¿Qué habrá ocurrido en todo ese tiempo? ¿Qué habrán vivido y reflexionado esos dos muchachos que ahora se arrugan en la vereda, con sus reposeras y el mate al atardecer?
Ah... qué locura pensarlo, ¿no? Más vale detenerse en este punto y dedicarse a vivir. No sea cosa que el tiempo nos sorprenda de un día para el otro ahí sentados, respirando apenas, y viendo a la gente que pasa, como la vida, por delante de nuestras narices y alejándose cada vez más.

No hay comentarios: