Estaban los extraterrestres Chimi y Changa, sentados mirando la enorme luna.(Y nótese que digo "extraterrestres", porque el punto de vista del narrador es de un terrestre y, para los terrestres, los extraterrestres son entes más bien apátridas, desarraigados, sin identidad ni buenas costumbres. De lo contrario serían señores marcianos, plutonianos, solanos, o cualquier otro ano que se les ocurra).
Y bueno, en definitiva no pasó nada con Chimi y Changa. Eran una excusa para hablar un poco del narrador, es decir, de mí. Quizá fueron felices, o pudieron ser exterminados por la humanidad en una expedición cualquiera. Saludos, terrícolas.
viernes, 24 de octubre de 2014
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