viernes, 30 de abril de 2010

Anhelo

Aletargado en mi catre, espero la llegada de algo inesperado. A veces, me parece ver una sombra, quizás dos o más sombras, que se deslizan repentinamente sobre una tenue claridad. Las imagino mías, alcanzables. No obstante se pierden; las busco enfáticamente y no las encuentro. Termino dudando si fueron una efímera ilusión o si realmente estuvieron allí. Pese a ello permanezco impasible, inerte entre estas cuatro paredes, aguardando la materialización de esa sublime energía que flota en la oscuridad -acaso una totalidad inverosímil. Y, como es de suponerse, mientras observo el techo y construyo mentalmente un futuro, esa incertidumbre suprema continúa siendo el inalcanzable objeto de mi espera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me sorprende con tanto sentimiento sobre la mesa Sr, Lavagna :)
Lo inesperado llegará cuando menos lo espere, como un mail con canciones o una cofesión-martes 19.30 ¡Escriba, escriba!

Q. Livorno dijo...

Agradezco profundamente su anónimo comentario, y felicitaciones por inaugurar la infinita lista de comentarios que se realizarán en el futuro (con probable ironía).
Sin dudas que algo inesperado puede suceder en momentos también inesperados. "Ahora bien", atención al letargo, a aquellos aires oscuros, a las sombras que se deslizan...
Saludos!