viernes, 11 de julio de 2014

Idea fría

Se sentó frente a la computadora y dio un trago a la cerveza. No estaba fría, como sí lo estaba la casa y ni hablar de las calles. Era una noche helada. De algo así tuvo que surgir la literatura, pensó. De las ganas de quedarse dentro.
Dio otro trago. La última vez que había escrito había sido incitado por una inspiración cervecera. Ahora quedaba el último vaso y tenía una idea, bastante vaga, pero idea al fin. Entonces lo que daba inicio a la literatura debía ser el frío o la cerveza.
Se disponía a averiguarlo. Sus personajes lo ayudarían a desentrañar el misterio. Empezó a escribir.
No había terminado el primer párrafo cuando sonó el timbre. Tecleó un punto y caminó hasta la puerta de la calle, pensando que el timbre, el teléfono y el despertador imponían el final en la mayoría de los relatos.

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