—Te estuve buscando —dijo Mara—. Quería hablarte.
—Yo también.
—Empezá vos…
—No, vos primero.
—Bueno… quería que sepas que… que quiero estar con vos.
—¿Qué?
—¿Cómo “qué”? ¿Es todo lo que se te ocurre decir?
—No lo esperaba.
—¿Y qué esperabas?
—Que me patearas de una vez. Quiero alejarme de vos. Olvidarte,
dejar de sufrir, superar la especie de esquizo-paranoia en la que vivo. Esas
cosas, viste. Creo que me están haciendo mal.
—¿De verdad me estás diciendo?
—Supongo que sí.
…
…
—¿Por qué me besaste? —dijo Lavagna.
—¿Qué sentiste?
—Un agujero. Pero no es nuevo, lo estoy criando hace tiempo. En fin... tengo que irme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario