El equipo había vuelto a perder.
Llevaba una seguidilla de cinco partidos. Qué distinta se veía la vida ahora,
mientras regresaba en moto a su casa, sintiendo la espalda más encorvada que
antes, los párpados más pesados, el aire más frío y más denso. Por fin
comprendía la vida del perdedor, todo era gris e insípido. Se preguntó si
podría acostumbrarse a eso. Se preguntó muchas cosas esa noche.
miércoles, 14 de mayo de 2014
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