—Estoy harto de escribir —dijo Suárez—. Nada de lo
que hago es genial.
—¿Por qué no probás con la música? ¿O con la cocina gourmet?
—Sucede que llevo años conquistando mujeres con las
posibilidades de mi genio. Siempre les hablo de proyectos grandiosos. Se enamoran,
se entregan por completo a noviazgos intensos. Luego, soy incapaz de realizar nada.
—¿Y qué hacen cuando te descubren?
—Se van —murmuró Suárez—, pero enseguida aparece otra y me olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario